martes, 23 de noviembre de 2010

Notas Socio-sicológicas acerca del impacto de la Conectividad y las redes sociales





Recibimos noticias por todas las vías posibles, de fuentes calificadas y por el boca a boca virtual que es el twitter, opinamos al respecto y a su vez generamos nuestras propias noticias e imágenes, discutimos, "conocemos" a personas que están en otras partes del mundo e interactuamos con ellas como si las tuviésemos frente a frente. El caso es que hace 15 años (estoy escribiendo en el 2010) la única comunicación tecnológica posible era la telefónica ¡Exacto! aunque esto pueda causar risa a los niños de las últimas generaciones.
Sea como fuere hoy por hoy contamos con vías más rápidas y sobre todo variadas para conectarnos. Por ejemplo, hay desde la conexión con audio e imágen en tiempo real que nos permite borrar de un solo pantallazo las distancias y devolvernos el rostro y las expresiones de quienes están lejos "verlos de cerquita" y hablar con ellos las tribialidades familiares hasta el que lleva una biácora periódica o blog con contenidos más o menos relevantes o académicos a los que cualquiera en el planeta puede acceder y que constituye una de las fuentes más importante de los motores de búsqueda en red.
Así que tenemos de todo, hay quien privilegia el correo electrónico y el chat pues por esta vía elude de forma deliberada la presión emotiva que implica estar frente a alguien que te obliga a tomar ciertas poses, pues todo se simplifica cuando escribes un mensaje en un teléfono o teclado. Estas modalidades han llegado a impactar en nuestras normas de cortesía, pues es inevitable que en medio de una conversación tú o tu interlocutor parezca que se distrae con las cosas que le llegan a su aparatito, es como si esa persona viviera en una realidad distinta. Es más, puede ser que esto no sea nuevo y haya pasado cuando en el Renacimiento comenzaron a aparecer los primeros lectores y a masificarse el uso de los libros gracias a la imprenta. Ese "mundo paralelo" se representa ahora por las redes sociales al constituir un lugar no geográfico donde las personas producen una especie de reality show de sus vidas, especie de plaza pública a la que accedemos desde computadoras y teléfonos y donde podemos comunicarnos con todo el mundo en tiempo real. No obstante, podemos obviar esa inmediatés del tiempo y disponer de la red de forma no sincrónica, es decir, la gente produce información a un ritmo, pero tú la consumes a un ritmo distinto, osea a tu ritmo, siendo así que a pesar de que se está generando en tiempo real tú la puedes consumir de forma diferida.
Otro aspecto de las redes es que ha propiciado un "encogimiento" del mundo, por decirlo de alguna manera, que nos permite contactar a personas que ya creíamos que no las veríamos más nunca, además de generar una reacción en cadena que nos permite, a travez de nuestros contactos ubicar o que nos ubiquen otras personas. A pesar de sus inmensas ventajas, las redes sociales no dejan de tener todavía muchos detractores. Se les ha acusado de frívolas, no obstante esto es algo que no tiene sustento pues si tenemos en cuenta que se trata de una red de amigos y familiares no podemos esperar más que eso, cosas cotidianas o las que se hablan alrededor de la mesa de la cocina al frente de una taza de café ¿Quieres una conversación más relevante?...Revisa los blogs. Otro de los argumentos que esgrimen los anti-redes es que en el Facebook, por nombrar la más masificada de esas redes en la actualidad, la gente lo que hace es crear una versión editada y mejorada de sí misma y que se puede mostrar sociable cuando en realidad no lo es. No obstante los estudios han demostrado que la gente puede hacerse más comunicativa en estos medios y permear esa actitud hacia su vida cotidiana. Es más, así cambie los datos sobre su persona, el usuario refractario tenderá a ser cada vez más sincero. Esto se basa en una frase de Víctor Hugo "rostro enmascarado, corazón desenmascarado" entendiéndose que cuando uno está enmascarado por un perfil de conectividad, es cuando tiende a manifestar lo que en verdad siente sin cortapisa alguna, así que dice cosas que de otra forma no las diría nunca. Lo importante es que las relaciones que propicia el mundo virtual no solo son inevitables sino necesarias, y cada persona que conocemos pero que está geograficamente fuera de nuestro alcance se constituye en una especie de embajada de nosotros mismos y de nuestra familia.
Alexander Graham Bell decía sobre el teléfono que sería un arminículo que haría enloquecer al mundo de la comunicación. Si aceptamos que el celular es un teléfono móvil, entonces lo dicho por el inventor es hoy en día más verdad que nunca.
Cynthia Rodriguez, Luis Carlos Díaz y Nuñez Noda Siete Días, Caracas 29 de agosto del 2010