domingo, 10 de junio de 2012

Piano man / La Frustración y la Soledad en las notas de un Piano-bar




El oficio del artista tiene algo singular, es la capacidad de convertir sus peores momentos en joyas imperecederas. Hoy quisiera tomar como ejemplo la más famosa canción de Billy Joel, Tonada melancólica que comienza a las nueve de la noche de algún perdido sábado de un mes cualquiera, con la mirada del pianista paneando alrededor de la fauna nocturna habitual, un anciano le pide que interprete una canción que él cantaba en su juventud pero que ya no recuerda; el barman, muy eficaz y contador de chistes pero que le ha confesado que su  vocación frustrada es el teatro; más allá un solterón dedicado a los bienes raíces que siempre comenta que está dándole los "últimos toques" a la novela que lo consagrará como el famoso escritor que siempre ha soñado ser; la mujer de muchas lecturas y activismo político que a veces tiene que soportar los abusos de hombres que se creen mejor que ella; un marinero que ha hecho carrera en la Armada pero sin pasar de ser un simple "clase", el gerente que le sonríe desde el fondo de la sala pues sabe que la gente ha venido a oír su música y contribuye dándole propinas en una copa sobre la tapa del piano. Pero todos tomando juntos del licor llamado soledad. Una letra vehiculizada en un ritmo repetitivo de marchantica de circo sin mayor diferencia entre coro y estrofa, que nada tiene que ver con los poderosos acordes del rock progresivo de los 70ta, es más,  la versión original* incorpora el sonido de una mandolina dándole un carácter mediterráeo fuera de época que se complementa con la harmónica que el propio pianista interpreta imprimiéndole la atmósfera desgarradora de las tonadas de Dylan.





 ¿Cómo fue que surgió esta extraña joya?
Les cuento: El joven Billy Joel ya había incursionado en grupos pero sentía el imperioso llamado de tomar su vocación, no como una afición como lo hacían sus compañeros sino como proyecto de vida, es ahí cuando cierta disquera le ofrece un contrato que él se precipita a firmar y que comienza con la grabación de su primer disco Cold Spring Harbor. Su juventud y voluntarismo no le permitieron reconocer que el éxito no es algo que aparece de la noche a la mañana y que tampoco es algo que se gana nada más por el talento, sino que hay que esforzarse día a día en un trabajo y disciplinas exigentes en todos los sentidos, y que los
fracasos (así, en plural)  vienen siempre antes de cualquier éxito. El caso es que el disco fue un rotundo fracaso en ventas lo que abatía el exiguo porcentaje de sus ganancias, pero eso no era lo peor, sino que la disquera lo amarraba de por vida a tocar solo para la Casa  y a obtener una gran tajada de todo lo que compusiera de allí en adelante -esas cosas pasan cuando obviamos leer la letra chiquita- En vista de esto nuestro músico se vio de pronto en una situación de vulnerabilidad jurídica y precariedad económica que lo obligó a desaparecer del mapa para evitar el acoso de los acreedores y abogados de la disquera y sobre todo, y a veces lo que es más doloroso, el reproche contenido en la horrible frase del "Yo te lo dije" de sus seres queridos que de buena fe tanto le aconsejaron que se dedicara a un oficio seguro pues del arte no se saca nada bueno. Es allí cuando se va a Los Ángeles y para sobrellevar su exiguedad financiera y contar con el necesario anonimato aprovecha la oportunidad que le dan para tocar en un bar con un rimbombante nombre The Scutive Room bajo el pseuónimo de "Bill Martin" donde estuvo entre los años 71 y 72 tratando de sobrevivir a la situación. Estando en ese local fue donde pudo contactar a los ejecutivos de la Columbia Record para sentar las bases del albún que marcaría la ruptura con la disquera anterior y que precisamente lleva el nombre de esta pieza. La historia de allí en adelante es ya conocida. Vale destacar que de esos tiempos para acá, Joel llegó a cosechar la fama y el éxito que lo han llevado a ser lo que hoy en día es, pero eso fue lo único que ganó: Fama, pues el dinero se fue por el bajante del pago de la contra-demanda y el rompimiento de contrato con su anterior disquera.
No hay duda que toda esa frustración está retratada en este valcecillo y que lo que veía en los clientes del Salón, que por cierto, son personajes bien conocidos por el compositor, solo que con los nombres cambiados, no era más que un reflejo
de lo que él mismo sentía. Puede que alguien piense que tocar en un bar es divertido, pero cuando reparamos en que  sus sueños eran los de llegar a llenar estadios con multitudes como sus ídolos Mc Cartney o Elton John, y de pronto verse tan solo como un pianista oculto bajo un pseudónimo en un desconocido bar tocando para un reducido grupo de personas distraidas en su bebida y sus conversaciones entonces estamos en presencia de la icónica sonrisa dibujada del payaso Garrick mientras que "La procesión va por dentro"como decimos los venezolanos y si a eso añadimos el daño físico del trasnocho, la resaca, la fumadera nerviosa, el tener que cantar,
y tocar en una atmósfera enrarecida por el humo, ya podemos darnos una idea de cómo se resintíó su salud física y espiritual, de allí la melancolía que exhala este
agridulce canto. Pero de algo si podemos estar seguros y es que de esta etapa amarga el también compositor de "Honesty" sacó una lección de humildad necesaria para entender que en el público -que parece anómino- hay mundos de mundos y que cada uno de sus seguidores merece respeto, no solo como persona sino como la razón de ser de su música, sin duda allí reside la clave de su éxito posterior.
La pieza es tan archiconocida que el mismo Billy confiesa que en sus giras nunca canta el coro pues la voz del público enzordece la suya Sing us a song, you’re the piano man, Sing us a song tonight / Well, we're all in the mood for a melody, and you've got us all feelin'all right  "Cántanos una canción, con tu piano, cántamos una canción esta noche / tenemos ganas de una canción pues tu canto nos hace sentir mejor"
.

Poesía nocturna, historias reales de gente común y corriente que espera que un licor y el sonido de un piano lo lleve aunque sea por seis minutos a un mundo soñado que quizás nunca vivirán. De verdad que los artistas tienen la virtud de transformar sus desdichas en grandes obras, como es el caso de este Himno de todo pianista de salón.





Agradecimientos

www.curiosono.blogspot.com 
www.joselueng1.blogspot.com 
www.detrasdelacancion.blogspot.com

domingo, 3 de junio de 2012

Epitafios / El Último Mensaje


A pesar de que estoy ahorrando para llevar a cenizas lo que de mis restos no pueda servir a otros y que éstas a su vez puedan funcionar como fertilizante a un solitario arbolito de la sabana, debo admitir que la capacidad de síntesis de
 
los epitafios para hacer un retrato de toda una vida, son algo que atiza mi curiosidad. Creo que el periodista Rodolfo
Isaguirre lo define mejor al decir que ese breve texto revela el talante de quien lo concibe en vida y lo soporta bajo tierra, aunque en muchos casos no hay que descontar
que puede ser concebido también por los dolientes del
difunto, la idea es que la descripción cuadre tan bien como las medidas del ataud. Es lamentable que a Groucho Marx no
le hicieran caso cuando en algún momento dijo que le gustaia que el suyo dijera:

"Perdone que no me levante".

 Pero hay uno que es digno de ser citado, y es el de Jean Baptiste Poquelin (Molière) 1622-1673: "¡ Aquí yace el rey de los actores, en estos momentos hace de

Enrique Jardiel Poncela 1901-1952
muerto y de verdad que lo hace bien !" 

Aunque el que no tiene desperdicio alguno es el que el escritor y humorista Enrique Jardiel Poncela hizo que inscribieran sobre su tumba: 
" Ya dije yo que ese médico no era de fiar".