martes, 24 de mayo de 2016

¿Se puede fotografiar el alma de una ciudad?


Es algo muy difìcil pero hay alguien que lo ha intentado y a ustedes les dejo la tarea de decidir si lo logró o no.
¿La ciudad? Se trata de Córdova, Sevilla y Granada, esas urbes fundadas por el califato Omeya que llegaron a ser la envidia de Bagdad y que no tenían nada que pedirle a las más encumbradas y ricas ciudades de Oriente. 
En la
actualidad se revela como una mezcla de todo lo europeo con la tradición católica más ortodoxa y una juventud empapada en la cultura pop de la globalización.
¿El fotógrafo? Ildefonso Robledo, quien ha pateado los
suburbios andaluces detrás de cosas que el resto de los fotógrafos, obnubilados con la Alambra y la arquitectura árabe del Poniente, dejan de lado pero que a la postre van a ser el alma de la ciudad.

La Procesión
 
La incertidumbre de la niñez
Arabescos de flores
Anochecer
Estación solitaria
Artista callejero
Ciudades de las naranjas


 
La espera

Fantasía en Azul
El pozo
Remedo visigodo
Antigua factoría de alimentos en Simancas, a la orilla del Pisuerga



La llamada del amor

El penitente


Triana, donde se ve que, como dicen Los del Río: "Sevilla tiene otro color"


El viajero
La casa grande



Siesta a la intemperie





Canta'o Meneses, guitarrista Carrión

                     
  
La infancia, ese lugar que habitaremos el resto de la vida (Rosa Montero)


Cueva del Ocre, cerro del Hierro


El blues del delta del Missisipi se cuela en las calles andaluzas


Los meses  de las despedidas

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