martes, 14 de agosto de 2018

La necesidad de un escritor



Algunos de mis colegas de la blogósfera saben que antes de ser bloguero soy escritor. Es algo de lo que uno pudiese alardear pero me parece tan ridículo  eso, y de hecho,  queda tan mal en el que tal haga, que prefiero tomar el arte con la discreción del que trabaja a la sombra. Esto había sido así hasta hace poco, en que surgió una competencia de novelas que en vez de premiar la calidad de la historia, lo hace en base a la descarga de la misma en cada dispositivo. En otras palabras, el que gana es el autor que mejor mercadee.
Esto me ha envuelto en la situación embarazosa de molestar a mis amigos para que lean ─y eventualmente descarguen─ mi novela, con la
promesa de que es muy corta (solo 24 páginas, una novela-bonsai) que es la única que he escrito y que por lo mismo está hecha en el formato cuento, pues ese es el género que domino. Y tomando las palabras de García Márquez de que es más fácil atrapar un conejo en campo abierto que encontrar un lector, me he visto en la posición de conminar a mis amigos a que si no la quieren leer porque no les gusta, entonces lo hagan sencillamente porque son mis amigos y punto. En otras palabras: Por las malas.
¿Será que creo que soy lo mejor del mundo como escritor? No llegaré al extremo pero creo que si me dedico a
algo debo hacerlo bien o de otra forma no vale la pena hacerlo. El mismo Nobel colombiano decía que si no sientes que estás emulando a Cervantes en lo que estás escribiendo, entonces no tendrás la moral suficiente para completarlo. Pero ¿en realidad somos tan vanidosos los escritores? Sin duda, el ego es parte de la naturaleza humana. Pero creo que en el arte hay algo que va más allá.
Por ejemplo, cuando un colega como Fran, en su portal El cine sin gafas, o el entusiasta José Luis en su Cuando el arte ataca, o mi amiga Rud en su Villa Encantada, o Martha Colmenares, o Frodo o Josep en su blog, se refieren a una canción, una película o un libro que dejó una grata impresión en ellos y sacan horas de su preciado tiempo para postear las virtudes de la
música, cinta o libro de sus amores¿lo hacen por orgullo personal? ¡De ninguna manera! Claro está que existe la satisfacción personalísima de sentirse bien al comentar la belleza ─que de paso, cuando admiramos lo bueno de alguien, en cierta forma eso bueno de esa persona pasa a ser también parte de nosotros─ pero nadie les va a dar ni un céntimo por lo que escriban.
 Porque lo hacen con desprendimiento, en la seguridad de que al divulgar lo que les llamó la atención, se alegran al saber que otros sentirán también lo que ellos sintieron al disfrutar de la lectura, la música o lo que fuere.
En conclusión. Siento una admiración muy grande por la novela La Propiedad, y comprendo que no es ético que el autor haga propaganda descarada de lo que escribe. Pero
tómenlo como eso, como una forma de compartir algo que me pareció muy bueno en todos los procesos de su concepción y que quiero que ustedes lo disfruten también y es mi deseo saber qué les pareció.
Contando con su lectura, les pido que disculpen tanta molestia.

De ustedes...Alí Reyes Hernández 

Para descargar gratis la novela La Propiedad:
https://freeditorial.com/es/books/la-propiedad

viernes, 3 de agosto de 2018

Formas de ver Cine

Desde el blog Al cine con gafas nos han llegado unas imágenes históricas acerca de la forma de disfrutar del cine. Por ejemplo, este es un fotograma de Los Diez
mandamientos, una de las películas que le tocó capear la tendencia irreversible de la decadencia de esas explanadas románticas que una vez fueron los autocines.

Pero, sea como fuere, lo importante no es tanto la forma sino la emoción que nos depara la pantalla grande. 
 Aunque no está de más que, en un día de mucho calor, se disfrute de una película de una forma más refrescante ¿no les parece?
 Pero ¿Todavía vamos a ver con indiferencia o a estimular -aparentando  un mal llamado progresismo- usos y costumbres ajenos a la libertad individual de Occidente?