domingo, 8 de noviembre de 2020

Atila

 


He aquí, no cabeceará

Ni dormirá, el que guarda a Israel

Salmo 121: 4

Me encontraba en una larga fila en la fachada del auditorio de los tribunales. Había gente de todas las edades, y sobre todo madres con sus hijos, pocos hablaban pero muchos lloraban. En mi caso, esa fila era el último paso de un largo periplo.

Todo comenzó en junio de 1960, cuando comparecimos ante un hombrecito de no más de metro y medio, que parecía  haber dormido con la ropa puesta. Era Isser Harel, el propio director del servicio secreto israelí “Mossad” que nos convocaba. Sin mucho preámbulo, apagó las luces y proyectó la foto de un hombre caucásico con el impecable uniforme negro de oficial de las SS.

―¿Reconocen al personaje?

―Adolf Eichmann, jerarca del departamento de exterminio en las SS.

―Muy bien. Nos han llegado informes que parecen indicar su ubicación.

La sorpresa nos enmudeció. Harel continuó.

―Los informes nos llegan desde Argentina. La obtención de fotografías de Eichmann ha sido algo muy difícil pues ni siquiera en sus buenos tiempos se dejaba fotografiar, de hecho, siempre pedía los negativos de sus fotos de carnet.

Pasemos a la segunda transparencia.

Aparecía un señor entrado en años, con lentes de pasta.


 ―“Ricardo Klemet”. Nuestro departamento de antropología y anatomía comparada, indica que puede tratarse de la misma persona. Tenemos dos años cotejando datos. El señor Klement vive en los suburbios de Buenos Aires con su esposa y tres hijos. El último es un bebé de un año, pero los otros dos, tienen la misma edad que correspondería a los hijos de Eichmann nacidos en Alemania. Hace un año, estuvieron celebrando una reunión el mismo día que se cumplía el aniversario de bodas de los Eichmann, y la última vez que volvieron a celebrarlo, el número de pastillaje en la torta, coincidía con los años de casados de los Eichmann. En vista de tanta coincidencia, aseveraciones y sentido de la oportunidad, tenemos que despejar toda duda lo antes posible.

―La operación “Atila” (les debo el nombre bíblico) consistirá en hacer la confirmación in situ más allá de toda duda.  Para ello deberán secuestrarlo en el territorio de un país amigo y, de ser de verdad nuestro hombre, sacarlo en secreto. El Estado está dispuesto a afrontar el escándalo internacional que eso acarreará.

Alguien preguntó: ¿cuál es el problema de pedir su extradición?

―Buena pregunta. Las autoridades argentinas filtrarán la información y le permitirán escapar. No sería la primera vez. Ya pasó antes, cuando supimos que en Argentina estaba Joseph Mengeler “El Ángel de la muerte” ─el médico que casi hizo un máster en fisiología de condiciones extremas, usando Auschwitz como un bioterio humano─. . Pero esta vez se trata del premio gordo y no lo vamos a arruinar. Vale decir con esto, que se internarán en un verdadero santuario nazi tan peligroso como un nido de terroristas suicidas.

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Para mí el caso tenía implicaciones personales. Siendo un niño de cinco años, mis padres me sacaron de Polonia y huimos a Palestina. Pero Fruma, mi hermana, tenía esposo e hijos y tuvo que quedarse. Ya se las arreglaría para luego reunirse con nosotros... Pero nunca pudo hacerlo porque en 1939, Alemania invadió Polonia.

Las noticias de nuestros seres queridos se interrumpieron, pero el final de la hecatombe tampoco nos alivió. Solo silencio. Hasta que comenzaron a llegar informes dispersos y luego los documentales de los campos de exterminio y comprendimos la enormidad de lo sucedido.

Ahora tenía la oportunidad de estar cara a cara con el jefe de las SS responsable de esos campos.

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En menos de tres años, el ambicioso Eichmann, había pasado de ser un simple  sargento, a convertirse en el encargado de deportar a los judíos de Austria. Luego fue transferido a Berlín para asesorar a la Gestapo en el “asunto judío”. Hasta que, de nuevo en la SS, pasó a ser el responsable directo de la “depuración judía” del Tercer Reich, dando marco teórico-práctico a la  “Solución final”, de la que había hecho muchos ensayos. Por ejemplo, en Minsk, Bielorusia, mientras supervisaba una larga trinchera donde caían los cuerpos de los judíos mientras se les disparaba en la nuca, Eichmann recordó “Había una señora con una criatura en los brazos. Le dispararon a ambos, pero los sesos del bebé salpicaron mi sobretodo. El chofer me ayudó a limpiarlo con su pañuelo”.

 Eichmann fue el primero que advirtió que esa forma de ejecución era un despilfarro, además de tener un impacto devastador sobre la moral de los efectivos. Así que en 1941, Inaugura el campo de Belzec, infraestructura reluciente, césped inmaculado, rodeado de una cuidada jardinería, lejos de los centros poblados, que ocultaba cámaras de gas con una capacidad instalada de exterminio de quince mil seres humanos cada 24 horas. La que precedería a nombres como Birkenau, Belzec, Treblinka, Mathausen, Dachau y muchos otros.


Todo esto en el marco de “captación y acarreo” que arbitraba el diez por ciento del sistema ferroviario nacional  y que fue perfeccionando con un tesón digno de mejores causas. Entre tanto Eichmann le daba una prioridad a su objetivo, al punto de negar sus trenes para el traslado de presos políticos, o a las mismas tropas de la Wehrmacht, pues su misión le parecía tan importante como ganar la guerra. Incluso, cuando los frentes comenzaron a retroceder, no toleró el intercambio de prisioneros de guerra alemanes por civiles judíos. Y cuando el Tercer Reich se caía a pedazos, maniobró para mantener la logística de los campos de forma tal que no se detuviera el proceso de exterminio.

Gracias a un capitán alemán de las brigadas montañistas del Alpes Korps, teníamos el reporte escrito de la última vez que se le vio:

“En marzo de 1945, recibí la orden de internarme en los Alpes   austríacos, todavía en invierno, para iniciar una desesperada guerra de guerrillas y me asignaron al coronel obersturmfuhrer  Eichmann como oficial agregado. Todavía no habíamos iniciado las operaciones cuando recibí la contraorden de deponer las armas y desmovilizar la unidad. La guerra había terminado. Ordené la marcha hasta una bifurcación de senderos en el bosque y ante mis hombres, me dirigí al coronel.

―Mi comandante, el sendero de la derecha, el del oeste, baja hasta  Suiza y el de la izquierda desciende hasta el principado de Liechtenstein. Estoy dispuesto a rendir las armas a la primera unidad aliada que avistemos y de ninguna manera queremos ser capturados junto a usted. Así que, marcharemos al contrario de lo que usted decida.

Lo vimos descender la cuesta del oeste con el uniforme de Alpes Korps, sus armas y provisiones de campaña para solo dos días”

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La fila comenzó a avanzar hasta una mesa donde unos policías registraban nuestros datos. Mientras pasaba a la otra fila, recordé a nuestro grupo de élite. Uzi, un genio de la mecánica, Aaron, mago del disfraz y técnico en medicina de emergencia. Todos tenían entrenamiento en defensa personal del más alto nivel, pero  yo, como instructor de artes marciales, tendría la responsabilidad de la detención. Todos Liderados por el regordete y miope, Rafael “Rafi” Eitain “El hombre de la máscara de hierro” apodo debido a que en sus ratos libres, se dedicaba a acarrear chatarra de las chiveras para diseñar esculturas cubistas tocado con una máscara de soldador y un soplete, aunque todos sabíamos que el sobrenombre iba más allá del pasatiempo, dada su veloz capacidad de improvisación y su escalofriante sangre fría.

Los primeros días de mayo de 1960, llegamos a Buenos Aires con pasaportes alemanes y británicos. Pero, en la misma puerta del avión, un golpe de llovizna y el frío que calaba los huesos, nos hizo caer en cuenta de que el primer error de uno de los equipos de un servicio de inteligencia tan reputado, fue de lo más tonto. Ninguno tuvo en cuenta que en el Hemisferio Austral estaba a punto de entrar el invierno.  La compra de abrigos descuadró nuestros viáticos.

Estuvimos estudiando la rutina de los Klement, en especial del señor  Ricardo. Comprobando todo lo que el equipo previo había recopilado por dos años: Trabajaba en una ensambladora de autos y tenía unos hábitos sin sobresaltos, todo bien cronometrado. Hice el recorrido de su casa a su trabajo y viceversa en los horarios que él utilizaba. Desde un terraplén del tren que quedaba como a trescientos metros, nos instalamos y con binoculares, observamos su rutina hogareña. Klement llegaba a San Fernando, suburbio de Buenos Aires donde vivía, entre las 7: 15’ a las 7:45’ a más tardar, encendía todas las luces de la casa y sentaba a su niñito en el regazo para ver pasar los trenes desde la ventana. Su vida era de lo más hogareña y predecible.

Entre tanto el propio Isser Harel llegó a la Argentina y se reunió con nosotros. Vino para finiquitar lo concerniente a la salida y tener listo lo de la casa destinada a retener al rehén, junto a tres casas más en caso de salidas abruptas. La casa principal estaba rodeada de una pared alta, lo que impedía que alguien atisbara la actividad interna.

El 11 de mayo de 1960, Aron y Uzi se levantaron al alba para dar la última prueba a los autos. “¡Están a un toque!”

En la tarde, faltando una hora para la salida, traté de descansar y hacer ejercicios de relajación mientras pensaba en mis seres queridos, mi madre y Fruma, pero no se apartaba de mí la imagen de Klemet. De ser positiva nuestra sospecha, estaría enfrentando a un soldado profesional que gracias a su sentido de la oportunidad y a su agudo instinto, había logrado sobrevivir durante quince años. El menor error de mi parte sería aprovechado por él.

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El mercedes lo conducía Uzi y en él íbamos Rafi y yo. El chrysler nos seguía de cerca conducido por Aaron. Hicimos el recorrido en silencio. Llegamos poco antes de las 7.15’ estacionamos en la calle Garibaldi, a veinte metros de la casa de los Klement. Y cerca, en el paso a desnivel, donde comenzaba la carretera, podíamos ver el chrysler con los faros apagados.

La calle estaba desierta y barrida por un viento gélido, había relámpagos pero no llovía. Salí del auto protegiéndome del frío como pude. Cuando pasaron veinte minutos. Toqué una ventana del mercedes. Al bajarse el vidrio y asomarse Rafi, le dije:

―Nuestro hombre se ha demorado mucho.

―¿Crees que llegó más temprano hoy?

―No lo creo, pues las luces de la casa están pagadas.

― Entonces vamos a seguir esperando.

Minutos más tarde, en dirección nordeste, desde Buenos Aires, vimos las luces del conocido autobús 203. De inmediato Uzi salió, y levantó el capó. En ese momento un joven en bicicleta al ver el mercedes con el motor abierto, pedaleó hasta nosotros con intención de ayudarnos. “¡A buena hora nos encontramos con un buen samaritano!”. Uzi le sonrió, bajó la tapa del motor y le dio un golpecito afectuoso al carro. El joven saludó y al doblar la esquina, Uzi volvió a levantar el capó.

Entretanto Klemet había bajado del autobús y su silueta se recortaba por las luces de los carros. Cuando entró en la Garibaldi y se acercaba al vehículo estacionado, comencé a acercármele  despacio desde su vía contraria para poder interceptarlo cerca del mercedes. Los relámpagos iluminaban su figura enfundada en un sobretodo con el cuello levantado.

 ¿Se detendría al ver el auto estacionado?...Ni siquiera titubeó.

Podía oír sus pisadas regulares como un tic-tac. Al estar a un metro de él, pronuncié la frase en español que había ensayado por tanto tiempo: “¡Un momentito señor!

Se detuvo. Dio un paso atrás y me abalancé sobre su cuello, mientras que con el otro brazo le apliqué una llave. En ese momento perdí el equilibrio. Ambos caímos en la cuneta de la acera, pero no lo solté en ningún momento. Con mucho esfuerzo fui incorporándolo poco a poco y logré que nos pusiéramos de pie. Estábamos cubiertos de barro y aflojé un poco la fuerza de mi guante. De repente lanzó un grito de fiera acosada que ahogué volviendo a atenazarle el cuello.  Ya Rafi le tomaba los pies y me ayudaba a introducirlo. La sacudida nos indicó que Uzi hizo arrancar el vehículo, mientras que con un pañuelo Rafi lo amordazaba y le aplicaba unas esposas. Lo cubrimos con una cobija y permaneció acostado en el piso del vehículo.

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Ya en la casa. Rafi le indicó en español, que se quedara en ropa interior y Aaron ─que se sabía de memoria todas las referencias del expediente─ procedió a verificar las señas. El tatuaje del tipo sanguíneo había desaparecido, quedaba solo una cicatriz. Ayudé a Aaron a tomar las medidas de identificación anatómica, bajo la mirada alerta de Rafi. Hecha la comprobación Rafi procedió a preguntar en alemán:

Wie heissen Sie?

―Ricardo Klement.

Rafi volvió a insistir.

Wie heissen Sie?

Guardó un obstinado silencio. Entonces Rafi, se  dirigió a nosotros en inglés y nos dijo que nos veríamos obligados a preguntarle a su esposa. Y de nuevo se dirigió al detenido:

Wie heissen Sie?

Ich bin Adolf Eichmann.

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De allí en adelante comenzó la inquietante espera. Teníamos que hacer guardia las 24 horas.  La imaginación nos traicionaba continuamente. A la mano había un radio encendido todo el tiempo por si acaso transmitían algo con la palabra “Eichmann”. Era evidente que aunque las autoridades se hubiesen enterado de lo que había pasado, no habrían permitido que se hiciese público, pero todo esto revelaba la medida de nuestra paranoia. Rafi nos había ordenado no dirigirle la palabra al prisionero. Pero en una de mis guardias, éste me preguntó:

―¿Usted fue quién me capturó?

―Si.

―¿Y cuándo me van a matar?

―No vinimos acá a matarlo sino a llevarlo a juicio.

A lo que Eichmann se rio de manera cínica; por eso le repliqué.

―¿No cree en mi palabra?

―Los secuestradores no tienen palabra.

―¿Juzgando por su condición?

Permaneció en silencio y pasó al tema que en realidad le interesaba:

―Mi familia no tiene nada que ver con mis acciones.

―Eso lo sabemos. Por eso debe estar tranquilo, su familia, en especial su hijo menor, es intocable. Y en cuanto a usted, le repito que irá a juicio y será defendido por un equipo de abogados pagados por el Estado de Israel.

―Hasta que no lo vea no lo creeré.

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Para los 150 años de la independencia de Argentina, fue fleteado un avión de El Al (no habían vuelos directos Argentina-Israel). Parte de la tripulación era de agentes encubiertos.

Disfrazamos a Eichmann como un oficial de sobrecargo. Aaron había colocado una cánula intravenosa en el brazo del prisionero para administrar un sedante. En la garita del aeropuerto, a los guardias se les dijo que uno de los tripulantes se había pasado de tragos en la fiesta y no estaba en condiciones de trabajar, así que para disminuir los rigores del seguro escándalo laboral, querían que entrara de primero. Ya a la sombra de la nave, Eichmann quedó a cargo de nuestro personal encubierto.

Luego supimos que al salir del espacio aéreo argentino, el capitán de la nave anunció que Adolf Eichmann, iba a bordo y eso provocó una conmoción entre los pasajeros al punto de que muchos lloraron.

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Luego de arreglar todo y  entregar las casas y los vehículos, tratamos de salir por avión pero las festividades habían llenado los cupos, así que nos vimos precisados a cruzar a Chile por tren. Al segundo día de estar en Santiago tratando de comprar un pasaje de avión, vi la palabra “Eichmann” en la primera página del periódico de un pasajero que viajaba conmigo en el autobús.

Nos costó otra semana salir de Santiago por aire, haciendo escalas. Entretanto el escándalo internacional ya estaba servido. El gobierno argentino, expulsó al embajador de Israel, puso la nota de protesta ante la ONU. Todo esto contribuía a la manía persecutoria que aumentaba por momentos y nos hacía ver agentes por todas partes. Esa suerte de tormenta sicológica duró las tres semanas que tardamos en llegar a Israel.

Ya en Tel Aviv, no se hablaba de otra cosa en todos los medios, pero no solo allí, sino que la atmósfera de euforia llegaba hasta la cotidianidad del hombre de la calle, tanto,  que era normal que gente que no se conocían se saludaran con un afecto inusual.

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Estoy en la fila ante una puerta que funge como un detector de metales. La traspaso y un guardia me señala la puerta del tribunal.



En realidad había un rumor continuo en el público ya que la mayoría pasaba solo para ver al acusado por un momento y salir. Me encaminé a un asiento que estuviera frente a la cabina de vidrio blindado donde estaba Eichmann  con unos audífonos y ante un micrófono. En ese momento se ventilaba el asesinato de noventa y siete niños checoslovacos. Hubo un careo entre el Fiscal y los abogados del acusado. Entonces el Juez pidió a Eichmann que respondiera.

―No tuve que ver nada con esos niños. A mí solo me pidieron un transporte y fue lo que aporté.

El Fiscal sacó un legajo para refutar lo dicho por el prisionero. En ese momento Eichmann dirigió su mirada al público y nos vimos frente a frente. Por un momento, los argumentos pasaron a segundo plano. Estuvimos así hasta que él bajó la vista.

Todo había quedado dicho. Me levanté y salí de la sala.

 

 

Peter Malkin estuvo en el Mossad desde 1950 y a comienzo de los años 90’ fue autorizado a escribir sus memorias “Eichmann in my hands”. Además de Malkin, los únicos nombres reales acá, son el de Isser Harel y Rafi Eintain.

El juicio a Eichmann se prolongó por ocho  meses. Fue ejecutado en la horca el 31 de mayo de 1962.

 

Alí Reyes Hernández

Noviembre 2017

Este relato de Alí Reyes fue publicado previamente en  la editorial Sweek  https://sweek.com/es/s/AAAFAwBsCAAFBQ4OBwYHDWYCCA==/Ali_Reyes/Atila

domingo, 6 de septiembre de 2020

El Narrador de caballos (crónica-relato)

 


El Narrador de caballos

 

A la memoria de Alejandro Omega Villavicencio Rivero (mi tío)

Y del médico veterinario Carlos Alberto Velásquez (mi amigo)

 

La noticia fue como caída del Cielo.

─¡EpaTuqueque! (mi apodo en el medio radial era “El Tuqueque Requena”). Estás asignado como técnico para ir con Aly a cubrir el Clásico de Puerto Rico.

¡Esto era genial! Iría a trabajar, nada más y nada menos que con Virgilio Christian Decán, mejor conocido como Aly Khan, en la


transmisión de un verdadero campeonato internacional, el primer Clásico del Caribe, el de junio de 1966.

En la Justa participarían cinco naciones representadas en trece ejemplares. Por Venezuela iba la potra Vélika, que venía de ser campeona en los clásicos Francisco de Miranda y José Antonio Páez,  favorita nacional indiscutida, con la monta del jockey revelación del momento, Rogelio Cortez.  Pero, a la hora de elegir el segundo ejemplar hubo mucha discusión, hasta que al final se decidieron por Victoreado, un alazán tres añero, hermano paterno de Vélika, pero que a despecho de su nombre, el historial de este potro era  un rosario de derrotas. No obstante, los organizadores se decidieron por él, porque en medio de tantos fracasos, en sus pocas carreras de más de una milla, había ganado hasta por doce cuerpos, demostrando que era un fondista nato, un verdadero “millero” y precisamente, el Clásico era de mil ochocientos metros. Sería conducido por un joven que venía


labrándose un nombre en las pistas de grava, Gustavo Ávila ─quien años más tarde sería clave en el  Kentucky Derby  con la doble corona de Cañonero─ El evento se llevaría a cabo en  “El Comandante” de Río Piedras, hipódromo que fue demolido hace algún tiempo, para dar paso a un distribuidor vial.

Saliendo del hotel, y ya embarcados en el taxi, le digo a Aly.

─Ayer nos dejaron una nota en la recepción. Nos la pasaron ahorita porque había llegado muy tarde.

─¿Qué pasó ahora vale?

─Al parecer  la "mano" izquierda de Victoreado ha comenzado a "echar vaina" otra vez... La lesión que habían asegurado que estaba curada antes del viaje, los ha puesto a discutir si lo sacan de la carrera.

Aly se llevó la mano a la frente y murmuró algo que no pude oír.

Sin duda, se trataba de una mala noticia. Aunque en realidad, el impacto no era mucho, en tanto y cuanto esto no afectara a la Favorita. De todas maneras me pareció que Aly  no pensaba igual…En definitiva. No era un buen comienzo de día.

En eso el chofer me preguntó.

─Disculpen que los aborde pero…ustedes son venezolanos ¿cierto?

─Sí. ¿Y cómo lo sabe?

─Es que ese tonito no se pierde y de paso, les cuento que hay una yegua venezolana a la que muchos acá le van a apostar…una tal…

Vélika

¡Exacto! Vélika. Pero lo harán de segunda opción porque el favorito  es Rebelde,  un potro riqueño que es un rayo, viene prácticamente invicto.

─Gracias por el dato. Pero ¿cómo es que ustedes saben tanto de los caballos venezolanos?

Entonces dio una espontánea carcajada para decir:

─Es que las frecuencias de radio venezolanas se captan acá como si fuesen locales. Por cierto, ustedes tienen tremendo narrador. Ese Aly Khan emociona con su secuencia así uno no sepa nada de hipismo, al menos acá en Puerto Rico no hay locutor que lo supere…

En ese momento sentí que Aly me clavó el codo en las costillas al advertir mi intención de abrir la boca, Así que dejé que el Chofer  siguiera hablando de la pasión que el locutor venezolano imprimía a su trabajo. Pero no me aguanté más porque si no reventaba.

─Precisamente. Lo lleva acá en su carro. Le presento al mismísimo Aly Khan,

─¡Ay Benditoooooooooo!

El Chofer no salía de su asombro, y fue tal su euforia que no permitió que le pagáramos, deseándonos toda la suerte del mundo.

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Ya en cabina y oteando la pista,  pudimos ver la altura y la imponencia de Rebelde, un zaino tan negro que los rayos del sol lo hacían ver azul. En cuanto a Vélika, hubo cierta puja para hacerla entrar en el aparato, signo de brío contenido. Punto a su favor.

La largada fue pareja a excepción de Victoreado  que quedó a la zaga del grupo. Esto se mantuvo  así hasta que, luego de unas decenas de metros,  la atmósfera se crispó  cuando Bibi, la potra panameña, se adueñó del liderato del pelotón y comenzó a dejarlo atrás poco a poco. Pero, a pesar de tener puestos los audífonos percibí el alarido que surgió de las tribunas cuando Rebelde se desprendió del lote, en persecución de Bibi que agarraba la curva pegada al barandal interno, lo que hizo que Rebelde presionara por fuera con tal ímpetu que ya en la recta, el zaino la igualaba cabeza a cabeza, hasta que el hipódromo estalló en un grito por mucho tiempo retenido. Rebelde había rebasado a Bibi. Las banderitas de la estrella solitaria de las barras rojas, se agitaban en todas las secciones de las tribunas.

A todas estas,  Vélika se abría paso desde atrás para caer a la zaga de Bibi y mantenerse firme  en el tercer puesto, mientras que Victoreado comenzaba a salir del sótano.

A los cuatrocientos metros y un cuarto, Rebelde se mantenía solo adelante mientras que Vélika comenzaba a rebasar a Bibi para agenciarse el segundo lugar. Entretanto, de la dispersión de lo que antes había sido un pelotón, emergía Victoreado, que había pasado uno a uno a sus oponentes y en ese momento superaba a Bibi  para emprender el seguimiento a la yegua venezolana.

Así se mantenían los tres primeros puestos hasta que, luego de los setecientos metros, Vélika  era superada por su hermano que se despegaba  en persecución de Rebelde.

Eran muchos los cuerpos que el zaino le llevaba a su perseguidor pero Victoreado los iba adelantando en claro progreso para acercarse peligrosamente a solo cuatro cuerpos del riqueño.

La emoción era tanta, que me hizo perder la compostura profesional y comencé a gritar el nombre del alazán en plena cabina, mientras que Aly anunciaba la salida de la última curva:

─¡Entran en la recta final con el Rebelde adelante y Victoreado a la carga para el segundo puesto!

Y allí vimos como Victoreado se abría por fuera para tener pista, avanzando de manera clara en cada zancada y amenazando el liderato de Rebelde, que, a solo cien metros de la llegada era igualado por el alazán venezolano para permanecer cabeza a cabeza en una puja electrizante que suspendió la respiración del público, y que Aly, a voz en cuello calificaba como…

─Una final de categoría. Rebelde y Victoreado deciden el Clásico Internacional. Victoreado con Gustavo Ávila, peleándole la victoria al zaino

Hasta que Victoreado dio inicio a un dramático remate a metros de la raya.

Victoreado tomando la delantera…Victoreado rebasando.  No puede perder Victoreado.

─¡ Y ganó Victoreadooooooooooooo !

Más que fenomenal, el grito de Aly fue histórico.

El alazán criollo había ganado por tan solo medio cuerpo.

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Victoreado fue el primer caballo venezolano en obtener un título internacional, recibiendo además el mote de “El Caballo de Hierro”.

Ese día. Todos los buenos deseos que nos dedicó el Chofer del taxi se cumplieron a cabalidad.

Alí Reyes Hernández


Para ver el Primer Clásico del Caribe, Río Piedras, 26 de Junio de 1966, pulsa el siguiente enlace:


https://www.youtube.com/watch?v=H1eI64Vk8Gk

domingo, 9 de agosto de 2020

El drama de una nación / Beirut 4A

 

Ningún arma forjada contra ti, prosperará


Isaías 54: 17

La destrucción más sistemática que se recordaba en el Líbano, fue la de las ciudades Tiro y Sidón. Llevada a cabo por Alejandro Magno en apenas siete meses, cuando, con los escombros de la última, puso a la población a construir un terraplén para acceder hasta la isla fortificada de Tiro. Su idea era eliminar toda base naval que pudiese ser utilizada por los persas, antes de proceder a enfrentarlos.

Ahora acaba de añadirse otra catástrofe. No es la primera vez que Beirut es destruida, lo ha sido antes siete veces. Pero vale la pena estudiar los antecedentes de lo ocurrido para saber dónde hay que re-edificarla. 

¿Qué causó la explosión? Eso pertenece a una investigación que está en curso. Pero acá quiero hablar de lo que hasta ahora se sabe con certeza.


Un estudio de la universidad de Sheffield (Reino Unido) indica que sus 3.3 grados en la escala de Richter y la fuerza de detonación equivalente al 10 por ciento de la ocurrida en Hiroshima, hacen de la deflagación del 4A, la mayor explosión, no natural y no nuclear que alguna vez haya experimentado el Planeta en su historia geológica.

Se  ha alegado negligencia criminal, en cuanto a tener almacenados un poco menos de tres mil toneladas de Nitrato de Amonio en uno de los galpones preferenciales del puerto, por más de seis años. Evidentemente, un área no idónea para semejante mercancía y al lado de los silos de trigo y otros granos.


Pero esa tesis no toma en cuenta, que las autoridades portuarias actuaron correctamente desde el principio, al advertir que un barco sin las condiciones mínimas de seguridad para semejante carga, era un peligro para la tripulación, para el tránsito marítimo y para la ecología en general. Por eso interrumpieron su viaje a Mozanbique, y procedieron a confiscar la carga. Hasta acá todo iba bien.



El segundo paso era, convocar a empresas de reconocida trayectoria en la producción agrícola, para subastar la carga, toda o por partes, y liberar de inmediato el galpón. Y es aquí donde comienzan los problemas, pues alguien interesado en esa carga, hizo lo posible para que la subasta no se diera y así obtener esa mercancía sin costo alguno... ¡Bingo!


De  alguna manera, y sin dar razones, la subasta fue siendo postergada. Pero la agencia noticiosa Al Jazeera, ha obtenido memorándus del 2014, 2015, 2016, 2017, no está el del 2018 ni el del 2019 pero el último es de marzo del 2020, donde las autoridades portuarias (que en este momento cumplen arresto domiciliario) piden autorización para liberar la carga del puerto, alegando la peligrosidad de semejante mercancía catalogándola como "una bomba de tiempo". 

¿Quién estaba interesado en tener esa "mercancía" a la mano y qué uso le quería dar?



Líbano, es un país que por sus condiciones, es uno de los mejor posicionados del mundo árabe. Posee la mejor localización geográfica, de hecho, su carácter de ser "La Puerta de Oriente" lo han hecho un pueblo histórico de navegantes. Es el único país árabe que no posee desierto, es más, sus bosques de cedro proveyeron el material para la construcción del primer templo de Jerusalén, su alfabetización es del 99 por ciento, y su población, además de hablar árabe, domina el francés y el inglés, es el país del mundo árabe con más porcentaje de cristianos, 40 por ciento, y Beirut, es una de las ciudades más cosmopolitas del Medio Oriente.


Pero Líbano tiene un problema: Es un país secuestrado por un grupo delincuencial enquistado en su Parlamento para vetar cualquier intento de secularización y meritoriedad técnica en las funciones de gobierno, que pretende hacer del Líbano, un estado teocrático medieval, tal cual el de sus patrocinadores iraníes. Pero a la verdad,  este sería solo uno de los pasos previos para su verdadero motivo de existencia, que es: Borrar del mapa  al estado de Israel. Nos referimos al Hezbollá, suerte de "estado dentro del estado" que hasta se da el lujo de tener un brazo armado mejor entrenado y apertrechado que el propio ejército libanés.

Esta situación ha llevado al país a la hiper-inflación, que amenaza con el suministro alimenticio de la población, el colapso de servicios vitales como el agua y la energía eléctrica, lo que ha originado protestas callejeras con saldo de jóvenes asesinados, y la consabida migración en masa (para comparar, la población libanesa es de casi 7 millones de habitantes, pero los libaneses en el extranjero son tantos que, solo aquí en Brasil, pasan de 14 millones)

Al revisar las entrevistas, se puede constatar que, cualquier libanés de a pié, sabe quienes son los interesados en esa mercancía y que su destino eventual era una conocida ciudad con nombre y apellido: Tel Aviv

Por eso, más que la re-construcción del puerto y de más de un tercio de una ciudad, la verdadera reconstrucción comienza con la conciencia del colectivo, de que lo peor que puede ocurrirle, es estar bajo un gobierno dominado por el arbitrio de los enemigos de Israel.


Y a los latinoamericanos que todavía creen quel conflicto que se vive en el Medio Oriente no es con ellos, debo recordarles que

Hezbollá está detrás de los atentados contra nuestro Buenos Aires en 19921994, expedientes abiertos y en curso. Además de eso, este grupo radical islámico, de manera pública, notoria y oficial , es uno de los brazos armados  de otra de las dictaduras tropicales, como es el régimen venezolano. 

Así que, más vale que tengamos en cuenta la experiencia reciente y el epígrafe de esta entrada.


Fuentes: 

Hussein Ibish

Al Jazeera

BBC Mundo

Infobae

El Comercio, Perú

El Tiempo, Colombia













Enlace a los videos:


https://www.youtube.com/watch?v=2BmMo7Fhv9U


https://www.youtube.com/watch?v=Fy97cTG7uis


https://www.youtube.com/watch?v=DPZAZY38sqQ



domingo, 2 de agosto de 2020

Obertura de Tara / Monumento a la música del cine de todos los tiempos



Si hay una música que representa la grandiosidad de las producciones del séptimo arte, ese es el tema de Tara. Y no podía ser de otra forma, tratándose de la película clásica por excelencia.



Su compositor, Max Steiner (1888-1971) pertenece a esa camada de grandes intelectuales y artistas de origen judío, de la Viena de fines del siglo XIX. 
Musicalizó muchos filmes, pero su obra cumbre es El tema de Tara, que tuvo que hacer en un tiempo record, cuatro semanas. En otras palabras, en ese tiempo tuvo que tener listo, tres horas  con cuarenta y cinco minutos de música escrita para cada uno de los instrumentos. El mismo llegó a afirmar, que si en ese mes había dormido bien unas 15 horas, era mucho. De hecho, al terminar, tuvo que ser sometido a una cura de sueño supervisada médicamente en un sanatorio.

En el video, tenemos a la Filarmónica de Israel, dirigida por Inma Shara, la gran directora y compositora española que, con su carisma y disciplina de trabajo,
 ha puesto a España en la vanguardia de la música académica.

Volviendo a la partitura, y como dato curioso, es bueno acotar, que a pesar de la monumentalidad de esta pieza, en los premios de la Academia de 1940, el tema de Tara "rodó" ante su competidora Somewhere over the rainbow
Judy Garlan
(Más allá del arco-iris) 
de la película El Mago de Oz, interpretada por Judy Garlan,  siendo uno de los pocos premios que la película no pudo obtener.

Y precisamente, en cuanto a  Lo que el viento se llevó, los invito a revisar tres entradas que en este blog se le dedicaron en el 2009. Acá los enlaces:




Fuente: 


domingo, 19 de julio de 2020

Vacaciones de Verano / La Fórmula V

La foto de esta "flaca" en una playa mediterránea, nos sirve para hablar de una canción de La Fórmula V. Agrupación madrileña, formada en 1967 que comenzó con un disco que fue un rotundo fracaso (en Venezuela decimos "El primer mai' es pa' los pollos") al punto que uno de sus
miembros decidió no seguir. Para luego comenzar a sacar un disco cada temporada de vacaciones, uno mejor que el otro.

Vacaciones de Verano, marcó la temporada de 1972 y fue número uno en muchos países de Ibero-América. Es bueno acotar quel nombre del grupo obedece a que se negaban a recibir el artículo "Los", y como eran una formación de cinco, y además les gustaban las carreras de la Fórmula I, se decantaron por ese nombre. 

El grupo pudo aguantar tanto éxito abrumador, hasta 1975.
Digamos que, nueve años en un vértigo como ese, es una cosa digna de reconocimiento. Algo así duraron Los Beatles.


Espero que les guste.

Fuente: Página oficial de La Fórmula V http://www.formulav.es/