domingo, 6 de septiembre de 2020

El Narrador de caballos (crónica-relato)

 


El Narrador de caballos

 

A la memoria de Alejandro Omega Villavicencio Rivero (mi tío)

Y del médico veterinario Carlos Alberto Velásquez (mi amigo)

 

La noticia fue como caída del Cielo.

─¡EpaTuqueque! (mi apodo en el medio radial era “El Tuqueque Requena”). Estás asignado como técnico para ir con Aly a cubrir el Clásico de Puerto Rico.

¡Esto era genial! Iría a trabajar, nada más y nada menos que con Virgilio Christian Decán, mejor conocido como Aly Khan, en la


transmisión de un verdadero campeonato internacional, el primer Clásico del Caribe, el de junio de 1966.

En la Justa participarían cinco naciones representadas en trece ejemplares. Por Venezuela iba la potra Vélika, que venía de ser campeona en los clásicos Francisco de Miranda y José Antonio Páez,  favorita nacional indiscutida, con la monta del jockey revelación del momento, Rogelio Cortez.  Pero, a la hora de elegir el segundo ejemplar hubo mucha discusión, hasta que al final se decidieron por Victoreado, un alazán tres añero, hermano paterno de Vélika, pero que, a despecho de su nombre, el historial de este potro era  un rosario de derrotas. No obstante, los organizadores se decidieron por él, porque en medio de tantos fracasos, en sus pocas carreras de más de una milla, había ganado hasta por doce cuerpos, demostrando que era un fondista nato, un verdadero “millero” y precisamente, el Clásico era de mil ochocientos metros. Sería conducido por un joven que venía


labrándose un nombre en las pistas de grava, Gustavo Ávila ─quien años más tarde sería clave en el  Kentucky Derby  con la doble corona de Cañonero─ El evento se llevaría a cabo en  “El Comandante” de Río Piedras, hipódromo que fue demolido hace algún tiempo, para dar paso a un distribuidor vial.

Saliendo del hotel, y ya embarcados en el taxi, le digo a Aly.

─Ayer nos dejaron una nota en la recepción. Nos la pasaron ahorita porque había llegado muy tarde.

─¿Qué pasó ahora vale?

─Al parecer  la "mano" izquierda de Victoreado ha comenzado a "echar vaina" otra vez... La lesión que habían asegurado que estaba curada antes del viaje, los ha puesto a discutir si lo sacan de la carrera.

Aly se llevó la mano a la frente y murmuró algo que no pude oír.

Sin duda, se trataba de una mala noticia. Aunque en realidad, el impacto no era mucho, en tanto y en cuanto esto no afectara a la Favorita. De todas maneras me pareció que Aly  no pensaba igual…En definitiva. No era un buen comienzo de día.

En eso el chofer me preguntó.

─Disculpen que los aborde pero…ustedes son venezolanos ¿cierto?

─Sí. ¿Y cómo lo sabe?

─Es que ese tonito no se pierde y de paso, les cuento que hay una yegua venezolana a la que muchos acá le van a apostar…una tal…

Vélika

¡Exacto! Vélika. Pero lo harán de segunda opción porque el favorito  es Rebelde,  un potro riqueño que es un rayo, viene prácticamente invicto.

─Gracias por el dato. Pero ¿cómo es que ustedes saben tanto de los caballos venezolanos?

Entonces dio una espontánea carcajada para decir:

─Es que las frecuencias de radio venezolanas se captan acá como si fuesen locales. Por cierto, ustedes tienen tremendo narrador. Ese Aly Khan emociona con su secuencia así uno no sepa nada de hipismo, al menos acá en Puerto Rico no hay locutor que lo supere…

En ese momento sentí que Aly me clavó el codo en las costillas al advertir mi intención de abrir la boca, Así que dejé que el Chofer  siguiera hablando de la pasión que el locutor venezolano imprimía a su trabajo. Pero no me aguanté más porque si no reventaba.

─Precisamente. Lo lleva acá en su carro. Le presento al mismísimo Aly Khan,

─¡Ay Benditoooooooooo!

El Chofer no salía de su asombro, y fue tal su euforia que no permitió que le pagáramos, deseándonos toda la suerte del mundo.

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Ya en cabina y oteando la pista,  pudimos ver la altura y la imponencia de Rebelde, un zaino tan negro que los rayos del sol lo hacían ver azul. En cuanto a Vélika, hubo cierta puja para hacerla entrar en el aparato, signo de brío contenido. Punto a su favor.

La largada fue pareja a excepción de Victoreado  que quedó a la zaga del grupo. Esto se mantuvo  así hasta que, luego de unas decenas de metros,  la atmósfera se crispó  cuando Bibi, la potra panameña, se adueñó del liderato del pelotón y comenzó a dejarlo atrás poco a poco. Pero, a pesar de tener puestos los audífonos percibí el alarido que surgió de las tribunas cuando Rebelde se desprendió del lote, en persecución de Bibi que agarraba la curva pegada al barandal interno, lo que hizo que Rebelde presionara por fuera con tal ímpetu que ya en la recta, el zaino la igualaba cabeza a cabeza, hasta que el hipódromo estalló en un grito por mucho tiempo retenido. Rebelde había rebasado a Bibi. Las banderitas de la estrella solitaria de las barras rojas, se agitaban en todas las secciones de las tribunas.

A todas estas,  Vélika se abría paso desde atrás para caer a la zaga de Bibi y mantenerse firme  en el tercer puesto, mientras que Victoreado comenzaba a salir del sótano.

A los cuatrocientos metros y un cuarto, Rebelde se mantenía solo adelante mientras que Vélika comenzaba a rebasar a Bibi para agenciarse el segundo lugar. Entretanto, de la dispersión de lo que antes había sido un pelotón, emergía Victoreado, que había pasado uno a uno a sus oponentes y en ese momento superaba a Bibi  para emprender el seguimiento a la yegua venezolana.

Así se mantenían los tres primeros puestos hasta que, luego de los setecientos metros, Vélika  era superada por su hermano que se despegaba  en persecución de Rebelde.

Eran muchos los cuerpos que el zaino le llevaba a su perseguidor pero Victoreado los iba adelantando en claro progreso para acercarse peligrosamente a solo cuatro cuerpos del riqueño.

La emoción era tanta, que me hizo perder la compostura profesional y comencé a gritar el nombre del alazán en plena cabina, mientras que Aly anunciaba la salida de la última curva:

─¡Entran en la recta final con el Rebelde adelante y Victoreado a la carga para el segundo puesto!

Y allí vimos como Victoreado se abría por fuera para tener pista, avanzando de manera clara en cada zancada y amenazando el liderato de Rebelde, que, a solo cien metros de la llegada era igualado por el alazán venezolano para permanecer cabeza a cabeza en una puja electrizante que suspendió la respiración del público, y que Aly, a voz en cuello calificaba como…

─Una final de categoría. Rebelde y Victoreado deciden el Clásico Internacional. Victoreado con Gustavo Ávila, peleándole la victoria al zaino

Hasta que Victoreado dio inicio a un dramático remate a metros de la raya.

Victoreado tomando la delantera…Victoreado rebasando.  No puede perder Victoreado.

─¡ Y ganó Victoreadooooooooooooo !

Más que fenomenal, el grito de Aly fue histórico.

El alazán criollo había ganado por tan solo medio cuerpo.

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Victoreado fue el primer caballo venezolano en obtener un título internacional, recibiendo además el mote de “El Caballo de Hierro”.

Ese día, todos los buenos deseos que nos dedicó el Chofer del taxi se cumplieron a cabalidad.

Alí Reyes Hernández


Para ver el Primer Clásico del Caribe, Río Piedras, 26 de Junio de 1966: