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Mostrando entradas de mayo, 2021

Canto del exilio / Rivers of Babylon

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  La música de la canción que nos ocupa fue   compuesta en los años 60 del siglo pasado, pero la letra es de, más o menos, el 570 AC . Se trata del salmo 137 en la traducción inglesa de la Biblia King Jame . Oigámosla:     Esta es la versión que, en 1978 , la hizo famosa en todo el mundo, la del cuarteto Boney M , de Alemania Occidental, cuyos miembros son de ascendencia caribeña -Antillas holandesas- en especial Aruba. La original es del grupo jamaiquino The Melodians , quienes la publicaron, sin pena ni gloria, en 1970  (°) Y volviendo al salmo, digamos que su carácter imprecatorio (de venganza) por los que pedían la destrucción de Jerusalem y de Israel, es algo que le arruga a uno las hojas de teología, pero quiero resaltar lo salvado en el canto en cuanto a la nostalgia por el terruño. Un canto a Sión en tierra extraña, a las orillas del Tigris y el Eufrates, donde fueron llevados cautivos a raiz de que el ejército de Nabucodonosor destruyera a Jerusalem y al primer templo. Y a

Canto a Falcón, Tino Rodriguez

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  A la memoria de Yvan José Curiel Martinez (1937-2020) Vamos a hablar de una canción que surgió como una ligera pieza bailable pero que, debido a su identificación con el gentilicio falconiano, se ha convertido en un himno a la altura de clásicos como Crepúsculo Coriano , Viajar a Cumarebo o la mismísima Sombra en los médanos . Se trata de Canto a Falcón , letra y música del cumarebero  Celestino "Tino" Rodriguez (1931-2010)   La canción fue publicada a comienzos de los años 60 en un Larga Duración del Super Combo Los Tropicales donde, a la sazón, el mismo Tino Rodriguez era músico y cantante. La novedad de la pieza radica en que se trata de un ritmo orquídea basado en el uso de "la clave" y que se nota muy bien en el pequeñísimo solo de cuatro venezolano que se oye en la canción y del que se puede saber más en el apartado  (°).  Este género fue creado por el arpista Hugo Blanco M. (1940- 1915) que para la fecha había puesto en la palestra internaciona

El Arma secreta (cuento)

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  El arma secreta   En el año 673 d. C., a la incontenible expansión árabe solo le faltaba eliminar de su camino a lo que quedaba del otrora Imperio Bizantino. Para abril de ese año, la concreción de esa amenaza era solo cuestión de tiempo. El sitio de Constantinopla había comenzado.   La luna llena se mira sobre el espejo del Bósforo.          ¿Qué poeta había dicho eso? No lo recordaba. Aunque, a decir verdad, los palos de las naves invasoras, en su extenso y boscoso apiñamiento, no tenían nada que ver con una evocación poética.          La terraza de la fortaleza donde Calínico se encontraba era una posición privilegiada que barría el estuario de norte a sur. Y, a sus pies, en el nivel inferior, se divisaba a los servidores de las catapultas y a los vigías de la torre. “Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia”. Siempre que los veía, citaba maquinalmente al salmista.          La tos subió a su garganta y rompió el silencio. Era una tos dolorosa y que