jueves, 12 de julio de 2018

Nicaragua contra la Serpiente


Para Alvaro Carrera, un venezolano que estuvo dispuesto a dar la vida en aras de la liberación de Nicaragua de la dictadura somocista pero que ahora la ve con tristeza, agonizando bajo un nuevo yugo.
Las dictaduras tradicionales se comportan como un oso furioso que a
zarpazos y con fuerza incontenible destruye a su paso la estructura institucional de un país hasta clavar su dentellada en la víctima y destrozarla en cuestión de segundos.
Esto lo saben por experiencia todos los países del Cono Sur y casi la totalidad de los de Centro América, en especial la Nicaragua de la dinastía Somoza,

No obstante, en estos tiempos de globalidad y redes sociales, esas dictaduras han tenido que mutar para darse un aire de populismo y sacarle el máximo provecho al botón de autodestrucción de la Democracia denominado “voto” para posesionarse del paìs ─no en vano las cajas de votos se llaman “urnas”─  para luego y bajo la excusa que sea,
 desvirtuar y descartar la elección como vía de alternancia democrática y estrangular  de manera suave a las instituciones, a la callada, casi sin
violencia, como lo hace una serpiente  arrollada al cuello de su víctima y comenzar la contracción, lenta pero poderosa hasta hacer morir el Derecho y la Libertad en una asfixiante agonía.
Se vivió en Perú (Fujimori) pero ahora se sufre en Venezuela y en Nicaragua. De eso
sabe mucho el escritor e intelectual  Sergio Ramírez, quien luchó contra la dictadura  somocista, y que ahora es el opositor más visible contra el pretendido “socialismo del siglo XXI nicaragüense” que no es otra cosa que castro-comunismo disfrazado.

Enhorabuena celebramos que ganara el premio
Cervantes, no solo por su obra de máximos vuelos sino por su respaldo a la lucha desesperada de su pueblo contra esa Serpiente que lo estrangula día a día. Puede ser que las barricadas y los disturbios callejeros no sean efectivos contra un aparato represor aceitado y sofisticado. No obstante debe servir a la comunidad internacional a revisar lo que hoy día se está viviendo en Nicaragua. 











martes, 3 de julio de 2018

Bosque ralo espinoso. Estado Falcón

Las ciudades  de Coro y Punto Fijo están rodeadas de mar y
sobre todo por el desierto, parte de este es árido en lo absoluto, donde solo se observan dunas de arena dorada (Médanos) pero esto es solo una fracción pequeña porque la inmensa extensión de este desierto pertenece al llamado bosque ralo espinoso semiárido común en la cuenca del Caribe, la continental, Colombia y Venezuela y las Antillas. Hoy les traigo unas imágenes de los árboles más emblemáricos. El dividive, el cují y el guamacho. El cardón lo estudiaremos en otra ocasión.

La fracción de desierto considerada árida. Los Médanos
Dividive Cesalpinia coriaria en un suelo pedregoso y de condiciones más adversas aún. Es bueno hacer notar la fuerza de los vientos Este-Oeste en la zona.


Detalle del bosque ralo en sabana semiárida


Dividive  sobre terreno con antecedente de labores culturales  pastoriles, que lo convierte en sabana

Cují Prosopis juliflora árbol endémico de la zona. El ejemplar de la foto está ubicado en las cercanías de la playa, por eso los bañistas lo tienen limpio para que les funcione como lo que es...una sombrilla natural.




Guamacho Pereskia colombiana en idioma wayú:  Mocochira
Como dato curioso es bueno acotar que a pesar de tener la forma arbórea es considerado una cactácea pues su tallo no es leñoso sino verde manzana. Y eso es así todo el año, en tanto que sus flores son un regalo a la vista.