lunes, 18 de enero de 2021

Magia en la grada (crónica-relato)

 

                     


     Magia en la grada

 

Para Hely Saul Oberto R.

   ─¿Qué les parece? ¿Saben lo que dice Andy?.. ¡Que es amigo de Roger Maris!

Diciendo esto, Niki soltó una risa burlona que todos secundamos. Era lógico tomar eso a chanza cuando se refiere a un astro consagrado de las Grandes Ligas.


La reacción de Andy fue entregarse a su tradicional mutismo. ¿En realidad lo conocía? Puede que sí o quizás no, pero de que era su ídolo, era innegable. Eso lo supe desde el momento en que nos instalamos en el cuarto estudiantil que compartíamos. Mientras que, desde el lado de mi cama, Marilyn Monroe nos miraba con sus ensoñadores ojos bajo sus párpados dormilones, de perfil y a todo lo largo del encuadre, protegida de la desnudez total solo por la  delicada flexión de una de sus encantadoras piernas y recostada sobre un terciopelo carmesí que resaltaba aún más su perturbadora belleza. ¿Qué había puesto Andy en la pared de su lado?... Exacto. Un afiche de Roger Maris en pleno acto de conectar un vuela cerca.

    A pesar de que las burlas siguieron, me di cuenta  que Andy había decidido no hablar más de Maris, no obstante él y Niki Bryan siguieron hablando de

Babe Ruth 

béisbol con mucha propiedad pues ambos dominaban los llamados “numeritos” y fue así que supe que el zurdo Roger Maris ─prácticamente un desconocido en 1961─  había tenido la irreverencia de quebrar  la marca de más jonrones en una temporada establecida treinta y cuatro años antes por “su majestad” Babe Ruth. Aunque por lo regular en estas conversaciones  yo prefería ver a otro lado porque mi conocimiento de béisbol se limitaba a saber que Joe Di


Marggio era una leyenda viviente ¿cómo no iba a serlo si fue el esposo de La Monroe?

    Todo cambió cuando supimos que el equipo de Roger, Los Cardenales de San Luis, jugarían contra Los Piratas en Pittburgh ¡A solo dos horas y media de Akron! Ahora si íbamos a saber si era verdad lo dicho por Andy. La voz se corrió con tal fuerza que otros tres compañeros estuvieron dispuestos a ir también a Pennsylvania.

-----

    La noche anterior, Andy estaba muy nervioso. Lo supe porque me despertó. Así que me llené de paciencia y le pregunté por qué no descansaba. Y fue allí, sentados de frente al borde de cada cama, cuando me confesó   que era posible que Roger no lo reconociera ¡Tanta gente lo abordaba! Y creo que para darse


valor me contó que creció a la sombra del Estadio de los Yankees y que él tenía once años cuando, en 1960, Roger Maris pasó de los Atléticos de Kansas a los Yankees, presenciando como su incorporación le dio un vuelco a la novena neoyorquina que estaba de capa caída, pues era impecable tanto con el bate como con el guante.

    Andy llegaba al estadio con dos horas de antelación para sentarse al lado derecho, el campo que cubría Maris, y verlo calentar. Tanto así que la figura de Andy se hizo familiar para los jugadores y para el mismo Roger, así que un día  se llenó de valor para acercarse a la valla y pedirle que le regalara uno de los bates con que había dado un jonrón “Por supuesto, te daré el primero que rompa” Y en efecto, así fue. Se lo trajo desde Anaheim, California, donde había conectado contra Los Angelinos. Hasta que Maris fue transferido a Los Cardenales de San  Luis. Un día aciago para él, salía de su equipo y ya no lo vería más. ¡Había pasado tanto tiempo de eso! Era natural que Maris no se acordara… aunque ¿Si se había acordado de él cuando rompió el bate, por qué lo iba a olvidar ahora? Por otro lado ¿tanta gente le había pedido bates y pelotas? ¿quién era Andy para que se acordara de él si ni siquiera sabía su nombre?

------

   

     Ese nueve de mayo de 1967 llegamos al campo Forbes con suficiente antelación para elegir los puestos frente al jardín derecho.   Eso de la superstición en el deporte no es algo limitado a los jugadores pues Andy eligió el asiento nueve en la fila nueve, el que tomaba en Nueva York.  Ya Maris estaba haciendo ejercicios de calentamiento, así que bajamos a la cerca. Confieso que si Andy estaba emocionado, por mi parte  estaba asustado pues no quería ni imaginar  el papel de hazme-reír que haría Andy  si Maris no lo reconocía.

─¡Hola!

  Maris seguía imperturbable. Puede ser que no sabía que era con él, y con una voz temblorosa Andy insistió.

─… Rog

   Los dedos de Andy, crispados en la reja, me parecieron a los de un prisionero en sus últimas horas ante la expectativa de la silla eléctrica. Así que gritó con más fuerza.

─¡Hola Rog!

    En ese momento volteó y lo vió. Terminó de hacer un lanzamiento y se volteó hacia  Andy con los brazos en jarra dando un grito que se oyó del diamante al jardín central.

─¡Andy Strasberg!.. ¡¿Qué diablos estás haciendo en Pittsburgh?!

Diciendo esto, hizo una señal a sus compañeros de equipo y trotó hacia la entrada de la grada.

Cuando nos reunimos allí, era evidente el esfuerzo de Andy para dominar la emoción y no gritar de contento.

─Te cuento Rog. Venimos de Ohio porque estoy estudiando en la universidad de Akron y mis compañeros querían conocerte.

    Por mi parte, más que ver al Astro,  no me cansaba de observar la sorpresa reflejada en los rostros y las bocas semi-abiertas de Niki y los demás compañeros, ¡estaban mudos! Apenas les salía un hilo de voz para tartamudear sus nombres.

------

    Hoy que evoco ese recuerdo, reconozco que, aunque sigo siendo un lego en la materia, la figura de Roger Maris me ha mantenido unido a Andy, a pesar de la bifurcación de rumbos luego de graduarnos de administración. El buscó trabajo en el área de béisbol y ¡Claro que lo encontró! Siempre hemos estado en contacto a pesar de que la última vez que nos vimos fue en 1976 durante su matrimonio. Se casó en el home del estadio Jack Murphy, en San Diego. En ese momento me enseñó con orgullo el regalo y la tarjeta que Roger y Paty, su esposa,  le habían enviado.

   


Roger Maris murió de cáncer linfático en 1985. Esa vez Andy me escribió una carta donde me daba detalles de los funerales. Fue en Fargo, Dakota del Norte. Luego de la ceremonia se acercó a Paty, quien, al verlo, no dejó  que le diera el pésame, sino que se acercó y lo abrazó en silencio. Él prefirió quedarse callado, hasta que ella se separó y se dirigió a sus seis hijos: “Les presento a alguien muy especial: Andy Strasberg”. A lo que el pequeño Roger Maris hijo, respondió: “Tú eres el admirador número uno de papá”.
    

-------

    Volviendo a la primavera de 1967 en Pittburgh. En la sexta entrada Roger se puso al bate y momentos después conectó un trallazo. El característico sonido seco ─como el descorche de un champagne─  hizo eco a lo largo y ancho del Forbes. Seguimos el arco creciente de la bola y cuando estaba en lo más alto advertimos que venía hacia la grada derecha. Todos se levantaron, en especial nuestro grupo y fue así que comenzó una algarabía de gritos y codazos. Ahora la pelota venía hacia nosotros como en cámara lenta. Por instinto fui a contra corriente de los aficionados (le tengo miedo a cualquier objeto contundente que venga desde el cielo hacia mí) pero los muchachos gritaban “¡Es mía, es mía!”. Tenían la ventaja y estaban en la mejor posición en medio de un bosque de  manos extendidas y corazones palpitantes. ¿Pueden adivinar quién fue el que la atrapó? … ¡Andy Strasberg!

    Andy lloraba como un niño. Un policía se acercó y nos dijo que Roger quería vernos. Lo seguimos hasta uno de los túneles de acceso a los servicios donde Roger venía apresurado y sus palabras hacían eco en la estructura de concreto.

 ─¡Andy, no lo puedo creer!... ¡No lo puedo creer!

A lo que Andy respondió.

─¿No lo puedes creer?... pues… ¡Yo tampooocooooo!

-----

Puede que alguien diga que Andy era el más alto de nosotros seis. Pero tiene que haber algo más. Las posibilidades de que el número nueve dispare un jonrón al asiento nueve de la hilera nueve un nueve de mayo son ínfimas, por no decir casi nulas ¿Magia? Si, una magia que solo puede ocurrir entre un fanático y su ídolo de la niñez.

Andy Strasberg y Roger Maris


 

El que esto escribe, tuvo la oportunidad de contactar a Andy Strasberg y pedirle la autorización para publicar esta anécdota en formato de cuento. Algo que agradezco de manera pública.

Andy Strasberg hizo carrera desempeñándose como director comercial del equipo de béisbol Los Padres de San Diego.




                                                                                              Alí Reyes H

Marzo del 2017




Este relato fue publicado en agosto del 2020 por la editorial Torcaza de Colombia

46 comentarios:

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Bonita historia, llena de magia como para el argumento de un cortometraje.

Un abrazo.

Colotordoc dijo...

Tengo una barajita de Roger Maris, acuñada como tesoro.
Como dice el comentarista anterior. Es mágica... Como Maris

Saludos Alí

J.P. Alexander dijo...

Lindo relato , muy nostálgico te mando un beso

Alí Reyes dijo...

RAFAEL H. LIZARAZO Sin duda. Es tan mágica que por mucho tiempo me negué a escribirla pues me parecía que le faltaba verosimilitud, lo cual no es bueno para los cuentos. Pero pensándolo bien me dije: La historia es tan buena que voy a pasar por encima a esta regla y la escribí.

COLOTORDOC ¡Así que se trata de uno de tus héroes de infancia! Buenísimo. Por fin me encuentro con un verdadero fanático. Por cierto, hay una películo acerca de Maris (su vida da para eso y más) que la dirigió Bill Cristal. Te dejo acá el enlace https://www.youtube.com/watch?v=u1HqC-h7vv4

JP ALEXANDER La nostalgia suele crear cosas muy bellas ¿cierto?

ALVARO PUENTES dijo...

Mi buen Alí, en estos tiempos difíciles cuan reconfortante es encontrar historias tan humanas y conmovedores como esta. La amistad es un sentimiento que alimenta el alma y, en este caso lo mas hermoso fue ese recordar de Maris -la rutilante estrella del base ball-, aquél chico de once años al que llamaría su fan número uno.

Genín dijo...

No soy entendido en este deporte que tengo tantos años sin practicar, bastante olvidado, justo desde que era un niño, vivía en San Bernardino y acudía andando todos los días al colegio de los Salesianos en Caracas, que no quedaba tan lejos de La plaza La Estrella.
En los recreos era a lo qe jugábamos en el patio, aunque apenas tuviéramos una idea muy elemental de las reglas del juego, practicábamos este deporte con pasión increíble, pero con todo y con eso, he estado devorando tu relato y disfrutándolo muchísimo, además, no sabes cuantos recuerdos han llegado a mi mente, muchísimas gracias pana, por este ratico de felicidad!!!
Salud y abrazo

Roberto Aníbal Molinares Sánchez dijo...

Es una historia real conmovedora con un argumento tremendo para una película. Muy bien escrito. Cuando hollejo id haga el film ojalá lo base en cada una de las palabras de este hermoso relato. Hay que traducirlo y darlo a conocer en inglés.

Roberto Aníbal Molinares Sánchez dijo...

Hollywood quise decir

Roberto Aníbal Molinares Sánchez dijo...

Hollywood quise decir

Jorge Donato dijo...

El relato anecdótico de un pasado histórico que de manera magistral nos regalas en este cuento casi diría homenaje. Figuras de un deporte que apenas conozco y del que no me atrevería a opinar, más allá de ser conocedor de su influencia social.
Siempre un placer disfrutar con tus relatos.
Un abrazo y cuídate.

Tawaki dijo...

Estupenda crónica, muy emotiva y entretenida, aunque yo creo que las probabilidades a las que te refieres son más bien ínfimas que infinitas.

Fran dijo...

Que tal Alí!
Me ha gustado mucho el texto. Si bien aquí el beisbol nunca tuvo predicamento si que son varias las buenas películas con este deporte como telón de fondo.
Estando de viaje en NY paseando por Central Park me quede sorprendido de varios campos con mucha gente jugando, el momento del bateo es magnifico.
Un abrazo hermano!

Ricardo Tribin dijo...

Excelentes historias de un deporte tan altamente seguido.

Abrazos para ti Ali.

Ricardo Corazón de León dijo...

Hola, Tigrero:

Vengo de Hislibris donde sin querer abriste un nuevo hilo con tu comentario, el cual no sabemos a qué relato se refiere y que tienes que quitar, por no ser ese su lugar. Para quitarlo, abres tu comentario y en la esquina derecha, arriba, te aparece el símbolo de cerrar: X. Le das y eliminas el hilo. Luego lo pones donde corresponda, pero dentro del hilo correspondiente al relato.
Te dejo el enlace para que lo hagas más rápido.

http://www.hislibris.com/foro-new/viewtopic.php?t=20326

Muchas gracias.

Rud dijo...

¡Alí, qué diferentes somos!
Si yo viera un cartel de la extinta señorita Monroe, quizás me fijara en sus facciones para dibujarla, pero a ti y a no sé cuántos les perturbaría su presencia fotográfica :)
Fuera de broma, eres un genio escribiendo. Poco me ha interesado el beisbol, pero has narrado de manera que mantienes al lector intrigado hasta el final, qué bien.
Mis felicitaciones, apreciado amigo; me alegra muchísimo que hayas logrado publicarlo. Deseo que sigas teniendo éxito; cuánto me he perdido de leerte.
Feliz fin de semana

Alí Reyes dijo...

ALVARO PUENTES Ciertamente, la admiración de Andy por Maris es una magia de la infancia. Pero ¿sabes? No sabes lo maravilloso que es el hecho de que visites este blog. Si hay algo que ha añadido mucho a este servidor es haberte conocido. Gracias mi hermano por tu amistad.

GENÍN No sabes el aporte que tu experiencia siempre trae a las entradas de tigrero. Qué bueno que estos textos removieron tus memorias.

ROBERTO Exacto hermano. Maris es un personaje de película y esta anécdota es buenísima como para un corto.

JOEGW DONATO Lo importante es que te hayas gustado ¿que sabes algo del deporte? En realidad esto más que deporte es literatura y su tú la crees buena ¿qué más premio puedo aspirar que esto?

TAWAKI ...Exacto...Fíjate que no me había dado cuenta del craso error. Gracias por avisarnoslo. Ya lo reparé.

Alí Reyes dijo...

FRAN Verdad mi hermano que creo que de tosos los que han escrito, el único que ha estado en Nueva York eres tú.

RICARDO TRIBIN Gracias mi hermano por el privilegio de tu visita.

RICARDO CORAZÓN DE LEÓN Gracias mi hermano. Ya estoy reparando daños.

RUD No sabes cuánta alegría nos proporciona tu retorno a la blogósfera...No importa que no sea frecuente pero al menos de forma periódica. Gracias de nuevo Rud por tus palabras.

Conchi dijo...

Tu historia me ha parecido muy tierna con tantos detalles y descripciones.

Un abrazo.

Contadora de Libros. dijo...

Lleva esta crónica una admiración por el protagonista, que traspasa la pantalla.
Sin saber nada de este deporte, como lector/a uno puede sentir esa admiración y vivir la historia (pequeña crónica) como si compartiera todo con ella. Admirable y entretenida tu manera de narrarla.
Te felicito por el texto. Y porque haya sido publicado (hace unos cuantos años ya, aunque nosotros lo leamos ahora).
Un beso.

yonosoymillenium dijo...

un relato muy interesante, me ha encantado, sigue asi.

Bienaventurada dijo...

Que bella historia Ali, me ha gustado mucho, muestra que perseverar trae recompensas y lo mejor... Es real, un abrazo.

Alí Reyes dijo...

CONCHI Qué bueno. Gracias por tu visita

CONTADORA DE LIBROS Esa es la idea Contadora, que sin saber nada acerca del deporte, puedas disfrutar de la lectura.

YONOSLYMILLENIUM Gracias maja.

BIENAVENTURADA Exacto, la perseverancia. Por cierto cuenta con mis oraciones por tu salud.

La utopía de Irma dijo...

Parece como si la típica película sobre este deporte hubiese sido sacada de tu relato.

Abrazote utópico.-

Alí Reyes dijo...

En efecto IRMA, esta historia parece de película. Pero no tengo conocimiento de que haya sido llevada al cine. Lo que si te puedo asegurar, es que Roger Maris es un personaje de película, tanto es así que en el 2001, Bill Cristal dirigió una película basada en su vida y su hazaña. Se llama SESENTA Y UNO (el año en que logró romper el record del Bambino) La película me gustó mucho pues se basa en la puja entre él y Micky Mantle para romper el record pero eso es solo la excusa para presentar también ciertos dramas de la vida y el deporte que afectaron a Maris. Recuerda que estos atletas están exigidos tal y cual los futbolistas actuales. Te la recomiendo.
https://www.youtube.com/watch?v=u1HqC-h7vv4

Ana Mª Ferrin dijo...

Nunca he conseguido enterarme de las normas del béisbol.
Pero sí soy muy futbolera y he visto verdaderos sentimientos de cariño por los clubs y sus figuras.
De la pasión con que los aficionados siguen las ligas no hay ni que hablar, porque para nosotros en Europa con el fútbol, ser de uno u otro equipo equivale para muchos a lo más cercano a una religión. Recuerdo a un querido vecino, ya mayor, que cuando perdía el F.B.Barcelona, su mujer cerraba las luces, cenaba antes de que él llegara y se acostaba. Ni una voz ni un sonido, todo en silencio para recibir con un pésame al marido que venía del campo.
Un saludo, Alí. Deseo que sigas bien.

El Pollo dijo...

Que buen relato !!!!

Gracias por compartirlo !

Saludos

Alexander Strauffon dijo...

Leyéndote me acordé de una película que me gusta mucho: The Sandlot.

Ricardo Tribin dijo...

Te dejo , mi abrazo pleno de aprecio.

Trecce dijo...

¡Vaya historia, hermano! Y tan bien escrita como acostumbras.

lola dijo...

Hola Alí,
Aunque no soy muy entusiasta de este deporte, me ha recordado los años que viví en Cuba, allá eso es el deporte rey, y no nos perdíamos un partido televisado, mi hermano más pequeño acostumbraba ir al estadio aunque muchas veces no terminaba de ver el partido, ya que al acabar los problemas para tomar el transporte, la guagua, eran muchos e ir caminando hasta casa no entraba en sus planes.
Me ha gustado el relato, un saludo.

lavelablanca dijo...

¡Vaya! Me ha enganchado el relato, a pesar de que no soy muy de deportes.

Enhorabuena.

Alí Reyes dijo...

ANA MARÍA FERRÍN ¿Sabes? Es buenísima la anécdota...debieras escribirla en forma de cuento...risas

EL POLLO Creo que el único que sabe de beísbol de todos los que han escrito en esta entrada, incluyéndome a mí, eres tú. Así que si dices que está bueno el texto...¡Es porque lo está! Gracias hermano

ALEXANDER Gracias por el dato, ya voy a estar buescando esa película: The Sandlot

RICARDO Gracias mi hermano por tu visita

TRECCE ¡Cuánto agradezco ese espaldarazo mi hermano!

LOLA Buena tu anécdota, de verdad

LAVELABLANCA Gracias por la visita y la lectura. Pero necesito plantearte que he ido a tu blog y no puedo comentar allá ¿pasa algo en la página?

Gra! dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gra! dijo...

Increible historia!! Y excelentemente contado Ali sos un gran escritor!!
Una historia encantadora y atrapante. Creo que cuando uno le pone pasion a lo que quiere; sin dudas lo consigue! Gracias a la pasion hacia su idolo y la suerte (seguro se alinearon los planetas) Andy pudo conectarse varias veces con Roger Maris y contar estas anecdotas.

Besos Ali!!

Rud dijo...

¡Apreciado Alí!
¿Cómo está Brasil? En algunos noticieros los presentadores están preocupados por el número de contagios, yo veo la estadística relacionando cuántos se han recuperado, con aquellos casos que sigan activos y ganan aquellos que ya se han curado.
Me han dicho que mañana es el día de san Valentín, día del amor y la amistad. No creo en santos, pero sí en el amor paciente, servicial y sin envidia. Eres un excelente amigo virtual, ¡felicidades!
Un gran abrazo, con mucho afecto.

Frodo dijo...

Querido Alí, felicitaciones por haber podido publicar esta historia, en la editorial y con la autorización de Andy.
No conozco casi nada de béisbol, salvo lo que llega por películas, es un deporte que nunca caló en el cono sur. Aunque con el arribo de muchos de tus coterráneos en estos últimos años acá en Buenos Aires se han empezado a ver algunas camisetas de equipos de EEUU y hasta se han visto las extrañas canchas en sus formas, que sólo había visto en Cuba.

Abrazos crack!

Alí Reyes dijo...

GRA ¡Sííí! ¿Verdad Gra que es fáscinante?

RUD No tienes ni idea de cuánto valoro tus visitas por acá. Gracias por tu amistad..De verdad

FRODO Cierto, era una historia que no podía pasar por alto. Y en cuanto a lo del deporte...Recuerda que aunque el Caribe es hispano, la cercanía con el Gigante del Norte, nos pone bajo su influencia...El béisbol es ejemplo de eso. Es más, los países que lo juegan son pocos, digamos que la Cuenca del Caribe y Japón, no más.

María dijo...

Nunca me ha llamado la atención este deporte. Bueno en realidad, no soy amante de los deportes. Pero sí soy fans de tus relatos y tengo que decirte que éste me ha encantado. Eres talentoso para escribirlos. Te felicito amigo.

Y decirte que me encantaba Marilin, qué buena actriz y qué guapa, lástima la vida que llevó hasta su muerte.

Mil perdones por no haberme pasado antes , con tanto blog me pierdo ja ja ja.

Ha sido un placer leerte.

Besos enormes.

Bienaventurada dijo...

Hola Ali, pasaba a saludarte, gracias a Dios ya estoy mucho mejor, quería agradecer tus palabras y sobre todo tus oraciones, un abrazo y muchas bendiciones.

Alí Reyes dijo...

MARÍA Sabía que te gustaría, gracias por visitarme...Y ya que viniste, ahora no tengo excusa para no postear

BIENAVENTURADA ¡Gloria a Dios! Gracias por avisarme, de todos modos hay que seguir orando, y por favor no te pierdas de la blogósfera ¿vale?

Himawan Sant dijo...

Esta historia es conmovedora aunque, para ser honesto, el béisbol en mi país no es muy popular.
Saludos desde Indonesia.

RECOMENZAR dijo...

Me gusta tu escrito sonrío y olvido

Gra! dijo...

Hola Ali!!
Te escribi al correo cuando puedas contestame!!
Besos.

Rajani singh dijo...

Beautiful blog

Alí Reyes dijo...

HIMAWAN Cierto. Se trata de un deporte que es fuerte solo en Estados Unidos, la cuenca del Caribe y japón.

RECOMENZAR. Un beso Mucha

GRA Todo arreglado.Un besote

RAJANI Thank you, Rajani

Pimenta Mais Doce dijo...


Hey dear! Loved your post and allready followed your blog, i want invite you to visit and follow my blog back <3

www.pimentamaisdoce.blogspot.com