miércoles, 28 de agosto de 2019

El Sol no regresa (aunque lo ha estado haciendo a ambos lados del Charco)


Para Bervelys Reyes

Esta banda es un ejemplo de lo que dijera Nuestro Señor acerca de que "No hay profeta con honra sino fuera de su tierra". 
Su nombre, Quinta Estación, está referido al número de
estaciones del Metro Madrileño, que sus miembros debían andar para reunirse a ensayar (de Las Matas  a Pozuelo).

Hubiesen seguido repartiendo demos y cantando en una que otra cervecería si no fuese porque decidieron cruzar el Charco, logrando firmar contrato con una disquera mexicana. 

Esta canción en particular, les abrió el mercado sudamericano de par en par. 
Compuesta por Jonh Williams Hartfiel, se trata de una verdadera paradoja pues su música es muy alegre pero la letra retrata una situación devastadora enmarcada en las
largas carreteras de los desiertos mexicanos.

Se trata de un pop convencional, sin embargo, la letra y los oportunos gritos indígenas, dejan en la boca el amargo sabor del tequila.

sábado, 10 de agosto de 2019

O sole mio... ¡En bolero!


Un par de anécdotas para ilustrar la importancia de esta canción napolitana. 
En 1920, durante las Olimpíadas de Ámberes, Bélgica. Ocurrió un suceso que ha podido ser una debacle diplomática. Resulta que cuando Italia rompe el celofán del medallero de oro, a la orquesta se le había traspapelado la partitura del himno italiano. Vale recordar que era la primera Olimpiada luego de la carnicería humana que fue la Gran Guerra donde Italia fue una de las participantes. Así que, sin perder tiempo y con la mayor sangre fría, el Director de la orquesta recurrió a una canción conocida por los músicos y los dirigió en la interpretación de O sole mio. El estadio estalló en una larga ovación.

Pero no solo se trata de la carta de presentación de Italia en
el mundo, sino también tiene importancia cósmica. En abril de 1961, la Volstok circundaba la órbita terrestre llevando al primer hombre que salía del Planeta y, eventualmente, regresaría para contarlo. Fue la primera vez que ojo humano pudo ver una "puesta de sol" detrás del arco formado por la superficie de La Tierra. La impresión de Yuri Gagarín fue tal (recordemos que en la URSS estaba prohibido mencionar la palabra "Dios") que estalló emocionado cantando O sole mio a todo pulmón.

Compuesta en 1898 por Giovanni Capurro y Alfredo
Giuseppe Anselmi
Mazzucchi, fue grabada por el tenor Giuseppe Anselmi en 1907.


Acá les dejo una versión publicada en el 2010 inspirada en esa tendencia iniciada por los tres tenores del siglo XX en donde el Belle canto se introduce en la música popular (ya habíamos hablado en detalle de
Domingo, Pavarotti y Carrera
como se inició la tendencia del pop lírico) y este trío vocal italiano es un buen ejemplo de ello. Se trata de Il Volo (El Vuelo) formado, en aquel tiempo, por los adolescentes Gianluca
 Ginoble (barítono) Ignazio Boshetto (tenor) que nos recuerda a "el gordito de la clase", y Piero Barone (tenor) que con esos grandes lentes de pasta más parece un nerds que un cantante. 

Pues bien, estos chicos le sacan provecho a la característica de la canción de "tobogán" de subidas y caídas libres para luego volver. Pero lo más importante es que está tocada en un ritmo impensable para los antiguos cánones líricos.
¡En bolero! un ritmo latinoamericano propio del arrabal, pero que le da el verdadero sabor Caribe.
Estoy seguro que lo disfrutarán.
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Para saber cuál fue la primera canción y cómo se inició el pop lírico o crossover liric,
les recomiendo ver esta entrada http://tigrero-literario.blogspot.com/2017/04/sabes-cuando-se-inicio-el-movimiento.html